Las palabras consultoría (o consulting en inglés) y coaching están muy en boga últimamente. La mayoría de las personas las utilizan indistintamente o desconocen bien las diferencias entre una y otra. A menudo, clientes y alumnos me preguntan cuáles son estas diferencias.

A continuación, te presento las principales diferencias entre una disciplina y otra:

Foco en el problema o foco en el cliente: la consultoría se centra en ayudar al cliente a encontrar la solución ante un problema o un reto. Por el contrario, el coaching se centra más en la persona, en el cliente y el proceso y no tanto en ofrecer la solución.

  • Conocimiento experto o crecimiento interno personal: la consultoría se basa en unos importantes conocimientos técnicos y en una experiencia profesional. Mientras que el coaching tiene que ver con habilidades de escucha y de realización de preguntas y conseguir que el coachee pueda encontrar él mismo las respuestas.
  • Preguntas: Tanto en la consultoría como en el coaching las preguntas son esenciales. En el coaching, la mayoría de las preguntas y de las soluciones están generadas por el propio coachee actuando el coach como facilitador de este proceso. La consultoría está más centrada en la investigación, el análisis y seguir una metodología, con lo que el consultor suele tener claro qué preguntas son las adecuadas realizar y con la información que recoja a través de estas preguntas ofrecer las recomendaciones o soluciones adecuadas para solucionar el problema o reto que tiene el cliente.
  • Hablar y escuchar: generalmente los coaches escuchan mucho más que hablan. Se centran en platear las preguntas adecuadas para escuchar cómo el cliente explica sus retos, problemas y cómo puede encontrar la solución. Por el contrario, los consultores suelen hablar mucho más que los coaches. Evidentemente también deben escuchar atentamente, pero deben comunicar más, aconsejar y explicar el camino que debe seguir el cliente.
  • Explorar vs ofrecer posibilidades: el coaching se centra en ayudar al cliente a explorar diferentes posibilidades para hacer frente a su reto. La consultoría se basa en asesorar, en llevar la iniciativa, en aconsejar al cliente cuál es la mejor solución aprovechando los conocimientos técnicos y experiencia profesional que el consultor dispone, es decir, en ofrecer posibilidades fruto del conocimiento y experiencia del consultor.
  • Los consultores asumen más riesgos que los coaches. “Se mojan” mucho más y asumen recomendaciones que pueden tener gran influencia. Por tener una mayor influencia y un mayor riesgo, generalmente los honorarios son mayores en consultoría que en coaching.
  • Los consultores suelen indicar a sus clientes qué deben hacer y por qué motivos. Mientras que los coach ayudan a descubrir a sus clientes qué deben hacer partiendo de la premisa que la “solución” está en sus manos, no en las del coach.

Creo sinceramente que la mayoría de coaches en algunas ocasiones también realizan ciertas labores de consultoría. Y también pienso que los buenos consultores deben seguir técnicas de coaching que les permita mejorar sus competencias para realizar preguntas y practicar la escucha activa.

Y acabo con un par de frases que ayudan a clarificar las diferencias entre consulting y coaching.

“Coaching es ayudar a desbloquear el talento de una persona para maximizar su crecimiento” John Whitmore (uno de los padres de la industria del coaching ejecutivo)

“Ser consultor no es fácil, y por eso no lo es cualquiera. El consultor auténtico conoce al cliente y lo que necesita. No engaña. Por eso, entre cliente y consultor la palabra siempre es la misma: compromiso, que nace de la confianza mutua”. Carlos Abadía Jordana (consultor y autor del libro “Soy Consultor (con perdón)”