El efecto “Lago Wobegon” y “La modestia indebida”

El escritor y humorista Garrison Keillor se inventó un pequeño pueblo rural con el nombre de “Lago Wobegon”. Se trata de un lugar donde, según Keillor, “todas las mujeres son fuertes, los hombres son apuestos, y los niños son mejores que el promedio”.

En psicología, se conoce como efecto “Lago Wobegon” al sesgo cognitivo que tenemos la mayoría de las personas para creernos muy por encima de la media en casi cualquier capacidad positiva y pensar que estamos muy por debajo de la media en casi cualquier capacidad negativa. Por ejemplo, según un estudio realizado por la Universidad de Nebraska, alrededor del 70% de profesores se calificaron entre el 25% de los mejores profesores. En otro estudio realizado por la Universidad de Stanford, el 87% de los estudiantes de MBA valoraron su rendimiento académico como superior a la media de su promoción. Podríamos continuar poniendo ejemplos que reafirman esta contrastada teoría; la inmensa mayoría de personas nos creemos mejores de lo que realmente somos. En general, se trata de lo que se conoce como una “superioridad ilusoria”. Como decía Charles Darwin “la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, lo que provoca que este efecto de creernos mejor que los demás suela darse más en personas poco competentes.

No obstante, muchas de las personas que tienen realmente rendimientos excelentes en algún ámbito en muchos casos piensan que su rendimiento es de un nivel promedio, en ningún caso excepcional. Algunas personas creen que su talento es totalmente normal ya que este talento fluye en ellos de forma natural. Suelen pensar que a las otras personas les sucede exactamente igual … cuando resulta evidente que no es así. Muchas personas realmente brillantes en alguna disciplina suelen sobreestimar las capacidades de los demás e infravalorar las propias capacidades, produciéndose el efecto psicológico conocido como “modestia indebida”.

Si consideramos ambos efectos (Lago Wobegon y la modestia indebida), si tenemos en cuenta estas dos malinterpretaciones, nos encontramos que la mayoría de las personas se consideran por encima de la media en lo que realmente son en sus áreas de debilidad y se consideran ligeramente por encima de la media en sus áreas de fortaleza (donde realmente tiene resultados increíbles). Y ambas consideraciones son francamente erróneas.

La mayoría de nosotros no somos tan parecidos a la media. Evidencias científicas demuestran que en algunos pequeños aspectos estamos muy por encima de la media mientras que en muchos otros aspectos estamos sensiblemente por debajo de la media. Quizás está mala concepción que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los demás está motivada porque desde pequeños nuestro entorno ha prestado mayor atención a nuestras debilidades que a nuestras fortalezas. A mi entender, se trata de un grave error. Como personas, tenemos que admitir que tenemos muchas debilidades, muchos aspectos en los que estamos por debajo de los demás. Aspectos en los que tenemos muchas dificultades para conseguir resultados aceptables. No obstante, la mayoría de nosotros tenemos algunas fortalezas muy superiores a la de los demás, talentos más potentes de lo que pensamos. El problema es que la mayoría de las personas los desconocen y nunca se han puesto a trabajar sobre ellos.

Porque como decía Bertrand Russell “gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros mientras que los inteligentes están llenos de dudas”.