El síndrome del domingo por la noche

Recuerdo perfectamente que cuando era pequeño tenía unos fines de semana divertidísimos. Practicaba deporte, quedaba con mis amigos, salíamos a cenar con mis padres, veíamos el futbol por la tele… Gran cantidad de actividades que me encantaban y me hacían muy feliz. Guardo grandes recuerdos de los fines de semana de mi infancia. No obstante, cuando se acercaba el domingo por la noche, me acechaban todos los males. Tenía un amplísimo repertorio de dolencias y molestias: dolor de cabeza, de barriga, anginas, malestar general… Afortunadamente, mis padres hacían caso omiso a estas quejas, pues conocían perfectamente el origen de mis dolencias: no quería ir al colegio porque me aburría profundamente.

Posteriormente, a medida que me ido haciendo mayor he recordado muchas veces aquellos domingos por la noche. Y me he dado cuenta que en tu carrera profesional, el momento más importante de la semana es, a mi entender, el domingo por la noche. Es en este momento cuando te das cuenta qué significa para ti tu trabajo y el proyecto que tienes entre manos. Supongo que para la mayoría de profesionales, lo más frecuente es que los domingos por la noche sean tristes, desilusionantes pues termina el ocio y empieza el tedio. Estoy convencido que buena parte de las personas que hoy en día tienen la suerte de trabajar (conviene recordarlo en un momento como el actual), tienen estos sentimientos al finalizar el fin de semana. En algunos casos incluso es posible que aparezcan las dolencias que comentaba antes de mi infancia.

Afortunadamente, para algunas personas, el domingo por la noche, es un momento realmente especial. Es un momento en que la cabeza te hierve; repasas la agenda de la semana, se te ocurren ideas y realmente estás deseando que empiece la semana para poder realizar todas estas cosas que tienes en mente. Por lo que he visto en mi experiencia, sólo consigues grandes éxitos profesionales cuando los domingos por la noche son de esta forma, activos, ilusionantes, llenos de motivación… Porque para lograr grandes resultados, es imprescindible la pasión. Si repasamos las historias de grandes cracks, de auténticos fueras de serie en diferentes disciplinas, hay un elemento común a todos ellos, la pasión. Resulta prácticamente imposible encontrar a alguna persona que haya triunfado claramente en su disciplina sin estar realmente apasionado por ella. Yo todavía no he encontrado a nadie. Y no es necesario tener que acudir a los grandes cracks mundiales, simplemente es necesario mirar en nuestro entorno más próximo. Seguro que todos conocemos algunas personas cercanas que están consiguiendo grandes resultados. Y estoy plenamente convencido, que todas ellas comparten la pasión como elemento clave de su éxito.

Me gusta definir la pasión como aquello que harías aunque no te pagaran por ello. Porque cuando trabajas con pasión, los resultados son diametralmente diferentes. El tiempo vuela, te vuelves muchísimo más creativo, motivas a los demás muy fácilmente, eres mucho más ambicioso, le dediques mucho más tiempo, estás de buen humor… Son incontables los beneficios que aporta trabajar con pasión o en tu pasión, respecto a no hacerlo. Porque, como dice Sir Ken Robinson, “todos tenemos un lugar donde hacemos aquello que realmente queremos hacer y donde somos quienes siempre hemos querido ser”. ¿Y tú, ya has encontrado tu lugar, tu pasión?

Join the discussion 3 Comments

  • Magnífica reflexión, amigo Xavi.
    La comparto íntegramente y me veo perfectamente reflejado en lo que dices.
    Sin ánimo de modificar nada de lo expuesto por tí, únicamente me permito añadir que mi lucha particular, ahora mismo, es que las tardes/noches de los domingos mantengan la magia de las de los viernes y sábados, de manera que llegue la mañana del lunes y ya me pille preparado para dar lo mejor de mí mismo, trabajando en lo que me gusta.
    De este modo, consigo doblete: empiezo el lunes con la ilusión y ganas de todo lo que pretendo hacer durante la semana, a la par que no robo un minuto de tiempo de fin de semana a la familia, amigos y gente cercana dedicando tiempo, aunque solo sea de pensamiento, a mi trabajo; personas, por otra parte, a las que hartas horas hurto de lunes a viernes.

    Un abrazo y a seguir con dicho positivismo, que buena falta hace de ello, de modo colectivo, aquí y ahora.

  • xaviroca.com dice:

    Hola Oscar

    Gracias por tus comentarios

    Hasta pronto.

    XR

  • Javier dice:

    Yo ya me libre de encontrarme pachucho por no estar trabajando. Pase por no hacer nada deliberadamente a un domingo tarde – noche prelaboral mas normal, mas racional. Por si sirve, añado que la racionalización de esas horas pasa por compatibilzarlas con la vida familiar. Podemos estar preparando la semana y revisando planes y analizando tareas, … sin encerrarnos, cuando los chicos están estudiando al mismo tiempo… y hasta que nos vean sentados. Y un aviso: es horrible la gente que manda correos de trabajo a esas horas cuando los podemos programar para que se manden el lunes a una hora normal.

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