La revolución de las fortalezas

Históricamente la psicología (igual que sucede con tantas otras disciplinas) se ha dedicado mayoritariamente a estudiar los aspectos negativos y patológicos de las personas, como pueden ser la ansiedad, el estrés, la depresión… Obviando de forma casi sistemática aspectos positivos de las personas, como el bienestar psicológico, la felicidad, la resiliencia, la creatividad… Afortunadamente esta tendencia cambió, básicamente gracias al trabajo de Martin P. Seligman psicólogo y escritor norteamericano, expresidente de la Asociación Americana de Psicología (APA) y autor de varios libros entre los que te recomiendo “La auténtica felicidad” (es realmente un libro extraordinario). Seligman fue el impulsor de lo que se conoce como psicología positiva, es decir, la parte de la psicología que se centra los aspectos positivos de las personas.

 

Años más tarde, se sumó a esta creciente influencia de la psicología el Dr. Donald O. Clifton. Este psicólogo norteamericano – que también fue presidente de la APA – se preguntaba con frecuencia “¿qué pasará el día en que empecemos a pensar en las fortalezas de las personas en lugar de intentar corregir sus debilidades?”. Clifton fue presidente de Gallup – la consultora americana – y también padre de la psicología de las fortalezas. Dedicó buena parte de su vida a estudiar el talento de las personas desde un enfoque positivo. En esta línea creó el Clifton Strenghtsfinder, una herramienta online que permite a las personas descubrir sus talentos naturales. Clifton, además, escribió varios libros entre los que destacan dos obras maestras: “Now discover your strengths” junto a Marcus Buckingham y “How full is you bucket” junto a Tom Rath.

 

Clifton definía el talento como aquellos patrones recurrentes de pensamiento, sentimiento y acción que pueden ser aplicados de forma productiva. Y decía que, si las personas invertían en sus talentos, si los potenciaban con conocimientos y habilidades, estos talentos naturales se convertían en fortalezas. Con su herramienta online ayuda a millones de personas (en el momento de escribir este post está a punto de llegar a los 20 millones) a encontrar sus talentos. Y también indicaba el Dr. Clifton que apostar por las fortalezas es el mejor camino que una persona puede optar para desarrollarse. Afirmaba que el enfoque convencional para el desarrollo personal se centraba en mantener las fortalezas del individuo y sobretodo en intentar trabajar y corregir las debilidades. Con décadas de investigación científica demostró que no todos podemos ser muy buenos en cualquier cosa que nos propongamos. Y también, a diferencia de lo que solemos pensar, que donde más espacio de mejora tenemos es en nuestras fortalezas, mucho más que en nuestras debilidades. Además, pudo demostrar también que las personas que se enfocan en usar sus fortalezas tienen tres veces más probabilidades de afirmar que tienen una excelente calidad de vida. También tienen seis veces más probabilidades de estar comprometidas con su trabajo. Además, se ha demostrado empíricamente que las personas que trabajan en la zona de fortalezas ansían ir al trabajo, tienen más interacciones positivas que negativas con sus compañeros, tratan mejor a los clientes, les dicen a sus amigos que trabajan en una excelente empresa, consiguen mejores resultados y tienen más momentos positivos, creativos e innovadores.

 

Lamentablemente se estima que sólo el 20% de los trabajadores trabajan en una función que está claramente alineada con sus fortalezas. Lo que significa que el 80% trabaja en funciones no relacionadas directamente con ellas. ¿Cuánto mejorarían nuestras empresas, instituciones y organizaciones si fuéramos capaces de ayudar a las personas a descubrir sus talentos y pudieran desarrollarlos en responsabilidades coherentes con sus fortalezas? ¿Y cuánto mejoraría la satisfacción de las personas, su compromiso con la empresa y su felicidad si pudieran utilizar sus fortalezas cada día en el ámbito laboral?

 

Estoy plenamente convencido que el camino más corto para mejorar el desarrollo de las personas (y por ende de las empresas e instituciones) es el de ayudarles a descubrir sus talentos y facilitar que puedan desarrollarlos diariamente y convertirlos en fortalezas. Empieza la revolución de las fortalezas, ¿te apuntas?