Lidérate

By septiembre 16, 2015 Liderazgo No Comments

Cuando hablamos de liderazgo solemos pensar en liderar otras personas, motivarlas, tener seguidores… Pero nada de todo esto es posible si no somos capaces de liderarnos a nosotros mismos. Y para que esto suceda, son necesarios básicamente 3 elementos: autoconocimiento, equilibrio y autoestima.

Autoconocimiento:

El primero de los elementos es el autoconocimiento, es decir, conocerse a uno mismo. El autoconocimiento resulta imprescindible, no sólo para liderar a los demás sino también para liderarse a uno mismo y vivir una vida plena. Ya lo decía Aristóteles hace muchos años, “conocerte a ti mismo es la base de cualquier sabiduría”. Y es en este punto donde la mayoría de personas solemos tener problemas. Durante nuestra vida, especialmente en la escuela y la universidad hemos conocido y aprendido gran cantidad de conocimientos, hemos memorizado muchísimos conceptos (la mayoría de poca utilidad)… pero por el contrario, nunca nadie nos ha enseñado una cosa tan básica como conocernos a nosotros mismos.

Además, con el ajetreo del día a día, el teléfono móvil, las redes sociales, whatsapp… cada vez resulta más difícil que tengamos tiempo para nosotros mismos, para mirarnos introspectivamente y empezar a conocernos de verdad. Y esto supone un gran problema. Algunas personas apuntan que “el desconocimiento de uno mismo es el auténtico analfabetismo del siglo XXI). Debemos por lo tanto y cuanto antes, dedicar tiempo a pensar, a conocernos, a hablar con nosotros mismos. En este sentido, la ayuda de familiares y profesionales expertos en el tema (psicólogos, coachs…) nos puede ser muy valiosa. En un mundo tan competitivo como el actual y en una situación tan compleja a nivel político y económico no nos podemos permitir, bajo ningún concepto, continuar siendo unos analfabetos en el siglo XXI.

Equilibrio:

También es muy necesario, como apuntaba en el principio, vivir en equilibrio. Seguro que todos conocemos grandes líderes cercanos, que cuentan con grandes conocimientos técnicos y muy buenas competencias interpersonales que han fracasado porque se han desequilibrado. Y cuando digo desequilibrado no quiero decir que se hayan vuelto locos, sino que han perdido su equilibrio tan necesario como personas como imprescindible para desarrollar un buen liderazgo. Demos, por lo tanto, intentar equilibrarnos lo antes posible. Tenemos que compaginar nuestra vida profesional con la personal, dedicando tiempo a la familia, practicando deporte, disfrutando de aficiones y cuidando también nuestra salud con unos buenos hábitos alimentarios, de descanso… De esta forma, seremos mucho más felices y haremos mucho más felices a las personas que nos rodean y además, rendiremos mucho más en el ámbito profesional y podremos liderar de forma mucho más eficiente.

Autoestima:

Y en último lugar, resulta extraordinariamente necesario para liderar a los demás y para liderarse a uno mismo contar con un buen nivel de autoestima. La autoestima es el conjunto de percepciones, sentimientos y evaluaciones que una persona tiene de sí misma. Está influenciada genéticamente pero también la podemos gestionar con nuestro comportamiento. Está demostrado que las personas que disponen de relaciones afectivas tienen niveles de autoestima superiores. Nos tenemos que esforzar para rodearnos de personas que nos hagan sentir bien y evitemos, tanto en el entorno profesional como en el personal. Además, para disfrutar de un buen nivel de autoestima también debemos estar ocupados en diferentes actividades sean remuneradas o no. Y las mejores ocupaciones son aquellas que nos plantean retos superables y ponen a prueba nuestra aptitudes intelectuales, sociales o físicas.

Por lo tanto, recuerda que si quieres liderar efectivamente a los demás, en primer lugar tienes que liderarte a ti mismo. Y para conseguirlo, resulta imprescindible dedicar tiempo al conocimiento de uno mismo, vivir una vida en equilibrio y también rodearnos de buena gente y estar ocupados en diferentes retos. Ya sabes, si quieres liderar y cambiar el mundo, empieza por liderarte y cambiarte a ti mismo.