“Perseverar” significa mantenerse firme en la manera de ser o de obrar. Seguro que habrás escuchado muchas veces que la perseverancia es la clave del éxito. Frases como “el que la sigue la consigue”, conocida dicha popular, o “lo que separa el éxito del fracaso es la perseverancia”. Y muchas otras más.

También aparecen numerosos ejemplos de cómo la perseverancia ha sido clave en el éxito de muchísimas personalidades. Conocida es la historia de J.K. Rowling, la exitosa escritora británica de la saga “Harry Potter”. Cuenta que presentó su obra a 12 editoriales, y una tras otra fueron rechazándola. Que si era un libro demasiado largo para ser leído por el público infantil, que si las historias de magia ya no estaban de moda … Así una y otra vez. Joanne, su verdadero nombre, insistió una y otra vez. No se dio por vencida y continuó intentándolo. Hasta que la decimotercera editorial a la que presentó su manuscrito creyó en el proyecto, le publicó el libro y … bien, ya conoces el resto de la historia.

Otro claro ejemplo de perseverancia es el de Michael Jordan, considerado posiblemente como el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. En su infancia varios entrenadores le relegaron al equipo de suplentes alegando que no tenía talento para el baloncesto. Cuando cursaba noveno curso sólo medía 1,75 metros y el entrenador no le convocó para el equipo. Jordan se quedó muy decepcionado, pero en lugar de abandonar, continuó luchando. Se prometió a sí mismo hacer todo lo posible para revertir la situación. Trabajó duro y entrenó mucho su salto, para compensar su baja estatura. En el undécimo curso, Michael creció y también mejoró sus habilidades llegando a ser elegido para formar parte de la escuela. Luego fue a la Universidad y más tarde a la NBA convirtiéndose en leyenda, sobre todo, por su enorme perseverancia.

Realmente estoy convencido que la perseverancia es clave para conseguir éxito en cualquier disciplina. Lo que no puedo estar de acuerdo son con algunas frases habituales que, aunque las repitamos muchos, nunca serán ciertas. Me refiero a frases como “el que la sigue la consigue” y otras tonterías similares. Resulta evidente que en muchos casos insistir aporta finalmente grandes resultados, pero en muchos otros casos no. Podemos analizar múltiples casos de éxito que fueron motivados, entre otros muchos aspectos, por haber abandonado un proyecto. Saber no perseverar, cerrar una puerta para abrir otra es un elemento importante para conseguir el éxito.

Por ejemplo, Ray Kroc, presidente de McDonald’s tuvo muchos trabajos previos en los que fracasó, hasta que a los 52 años se asoció con los hermanos McDonald para franquiciar el negocio y poco tiempo después se convertiría en el máximo accionista de la compañía.

O el caso del “Coronel Sanders” fundador de Kentucky Fried Chicken. A los 12 años abandonó los estudios. A los 15 abandonó su familia por malos tratos. Se alistó muy joven en el ejército y tuvo todo tipo de empleos, como marino mercante, vendedor de seguros, bombero en los ferrocarriles y granjero. Hasta que empezó a cocinar magníficamente pollo. No fue hasta que tuvo 60 años cuando decidió franquiciar su pequeño negocio de restauración convirtiéndose en un éxito mundial.

Está claro que perseverar resulta imprescindible para conseguir éxito. Pero también lo es saber abandonar a tiempo, cerrar puertas o buscar nuevas oportunidades. En la mayoría de los casos de éxito ha habido perseverancia, pero también han sabido abandonar a tiempo. Lo que diferencia a los grandes triunfadores no es tanto saber perseverar o no, sino saber cuándo hay que perseverar y cuándo hay que abandonar.

Y recuerda, como decía Napoleón Bonaparte “Una retirada a tiempo es una victoria”