¿Qué hacer con tus debilidades?

En las últimas semanas he escrito bastante sobre fortalezas. Las personas que son capaces de reconocer sus talentos y desarrollarlos para convertirlos en fortalezas tienen rendimientos muy superiores.

Ahora bien, ¿qué debes hacer con tus debilidades? A mi entender, lo primero que debes hacer es identificarlas. Para la mayoría de las personas, éste es un reto francamente fácil. Solemos identificar con mayor facilidad lo que se nos da mal que lo que se nos da bien. En muchos de mis talleres y cursos pido a los participantes que escriban en una hoja en blanco cuáles son sus talentos naturales. Más tarde les pido que giren la hoja y anoten sus debilidades, aquellas actividades que les cuesta mucho realizar y con las que suelen tener malos resultados. Al observar las dos hojas rellenadas descubro que la mayoría de las páginas dedicadas a las fortalezas están en blanco mientras que las hojas dedicadas a las debilidades suelen estar muy llenas. Desde bien pequeños, nuestro sistema educativo (profesores, padres, tutores…) se ha dedicado permanentemente a recordarnos precisamente aquellas actividades que se nos dan francamente mal. Incluso en el ámbito profesional es mucho más fácil que nuestros superiores nos indiquen aquello que no hacemos bien que lo que hacemos mejor.

Una vez identificadas estas debilidades surge el reto de qué debemos hacer con ellas. La mayoría de los enfoques sobre desarrollo personal suelen intentar identificar las debilidades y diseñar planes de mejora para corregir y mejorar nuestro nivel competencial en estos ámbitos. No obstante, como he escrito en artículos anteriores, donde tenemos más espacio de mejora no es en nuestras debilidades sino en nuestras fortalezas. Resulta infinitamente más rentable que nos enfoquemos en nuestras fortalezas que en nuestras debilidades.

Aun teniendo claro que debemos enfocarnos en nuestras fortalezas, ¿cómo evitamos que nuestras debilidades afecten negativamente nuestro rendimiento? Como muy bien recomienda el Dr. Donald O. Clifton -reconocido como el padre de la psicología basada en fortalezas – en su magnífico libro “Soar with your strengths”, existen 5 estrategias para gestionar nuestras debilidades.

  1. Deja de hacer lo que no haces bien: es la estrategia más fácil de explicar, pero puede ser la más difícil de poner en práctica. Tan sencillo como identificar aquellas actividades que no haces bien y dejar de hacerlas. Sugiero que, durante unas semanas apuntes aquellas actividades que no te han salido bien. Analiza la lista e identifica aquellas actividades que consideras no te aportan y elimínalas de tu vida. Sugiere Dr. Clifton también aplicar esta regla a las relaciones personales. Deja de estar con personas que no te aportan nada.
  1. Subcontrata: se trata del proceso de delegación, de asignar a otra persona u otra organización que tenga fortalezas en la actividad que vas a dejar de realizar. Delega cuanto antes aquellas actividades que no se te dan bien a otras personas para que dispongas más tiempo para enfocarte en tus fortalezas.
  1. Asociaciones complementarias: identifica personas con las que puedas complementar tus fortalezas. Que, colaborando entre los dos, centrándose cada uno en sus propias fortalezas, el rendimiento total sea notablemente superior a la suma de los rendimientos individuales.
  1. Sistemas de soporte: utiliza sistemas que puedan ayudar a compensar tus debilidades. Así como las personas con problemas de visión utilizan gafas para ver bien, identifica que sistemas pueden ayudar a corregir tus debilidades. Piensa en soluciones técnicas que ayuden a corregir o compensar algunas de tus debilidades.
  2. Busca alternativas: cuando quieres realizar con éxito una actividad y no te sale bien, muchas veces, en lugar de insistir e insistir, suele ser más conveniente en pensar de qué forma puedes conseguir los resultados esperados encontrando otras alternativas, otros caminos para conseguirlo. En muchos casos, recomiendo que pienses cómo puedes conseguir lo que esperas apoyándote en tus fortalezas en lugar de intentar mejorar tus debilidades.

Porque como decía Don Clifton, “sólo conseguirás grandes resultados potenciando tus fortalezas, nunca corrigiendo tus debilidades”.