Saber, querer, hacer

Saber, querer, hacer. Son 3 verbos fundamentales para el desarrollo de tu marca personal (y diría que para cualquier otro tema también).

Saber, es decir, el conocimiento es el primer eslabón, la base de la pirámide de cualquier ámbito de actuación. Debes apostar fuertemente por tu conocimiento. Para la mayoría de personas, esta etapa se circunscribe única y exclusivamente a su juventud, es decir, finaliza cuando terminan de estudiar y se incorporan al mercado laboral. A mi entender, gravísimo error. La etapa de formación no debe ser tal, es decir, no es una etapa sino debe desarrollarse a lo largo de toda la vida. Adquirir conocimiento resulta fundamental para tu crecimiento tanto a nivel profesional como personal. Y para formarse no sólo hay que estudiar, ir a la universidad… Afortunadamente hoy existen múltiples posibilidades formativas: cursos a nivel presencial, on line… y también gran cantidad congresos, conferencias, actos… Te recomiendo encarecidamente que dediques una parte de tu tiempo a estos menesteres y sobretodo, dedica tiempo a la lectura. No sólo puede convertirse en una gran actividad formativa sino también en un auténtico placer (y muy económico). Recuerdo perfectamente el día de mi graduación universitaria cuando un alto directivo de un organismo financiero internacional me dio uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida. Me dijo “llevo toda la vida estudiando inversiones, en renta fija, variable, divisas, materias primas… y todavía no he visto inversión más rentable que la formación”. No pares de formarte, seguro que te valdrá la pena.

Adquirir conocimientos, formarse, estar al día es muy importante, imprescindible, aunque no es suficiente. El segundo eslabón de tu desarrollo personal y profesional tiene que ver con la motivación, con el querer. De nada sirve estar muy formado si no estás motivado si no deseas conseguir algo, si no quieres lograrlo. Las personas que tenemos la responsabilidad de formar o dirigir personas, no sólo debemos transmitirles conocimiento sino que además debemos estimularlos. Debemos motivarles y ayudarles a que encuentren su auténtica motivación. A nivel individual, también resulta fundamental que conozcas aquello que te motiva, aquello que te mueve a actuar. Identifica tus motivaciones y fíjate objetivos. Así tendrás claro hacia dónde dirigirte.

Tras muchos cursos o talleres, casi todos alumnos adquieren conocimientos sobre un determinado tema. La mayoría de ellos también suelen motivarse con el tema en cuestión. Al final, la motivación suele ser elevada aunque en muchos casos, se diluye en los días siguientes como azucarillo en el café. Y es que, adquirir conocimiento y motivarse está muy bien, aunque de nada sirve si no termina en acción. Es imprescindible llegar al tercer escalón, el hacer. Lo que marca la auténtica diferencia entre las personas es la acción. La vida está llena de personas con muy buenos propósitos, con muy buenas intenciones; sin embargo lo que marca la diferencia no es tanto el nivel de conocimientos (cada vez más parejo y menos decisivo), ni la motivación, sino que la auténtica diferencia está en la acción. Como decía Henry Ford, “no puedes construir tu reputación con aquello que sabes o con aquello que deseas hacer, sólo construirás tu reputación con tus acciones”.

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