A menudo me pregunto, ¿caben en esta nuestra sociedad los “valores” ?, ¿les damos la importancia que se merecen?, ¿sabemos gestionarlos?, y lo que me respondo a mí mismo siempre y en general es “NO”.

Considero que el tema de los valores tiene mucha más importancia de la que le damos y es absolutamente inseparable de la marca personal, pues forma parte de nosotros mismos y fundamenta en gran medida nuestra forma de ser y comportarnos, personal y profesionalmente. Y no me refiero para nada a los valores físicos, o las cosas materiales, en las que, curiosamente, sí ponemos el foco, sino a los valores morales, aquellos valores simbólicos, que son necesarios para dar precisamente buen uso a esos bienes materiales que tanto nos preocupan. Pueden ser positivos, como la libertad, la igualdad, el respecto, la solidaridad, la verdad, la tolerancia, la paz, el amor, la justicia, la ética, la responsabilidad, el esfuerzo, … y muchos otros, pero también negativos, y de estos sabemos más porque abundan, como la envidia, la avaricia, la superficialidad, la mentira, la intolerancia, el odio, la injusticia, ….

Nos encontramos, por si no te habías dado cuenta, ante una crisis de valores sin precedentes, en muchos de los ámbitos que nos envuelven en nuestro día a día, económico, político, social, cultural, familiar, empresarial, …, y ¿cómo darle la vuelta a la situación? Se trata pues de potenciar los primeros y bloquear los segundos.

Pues se me ocurren de entrada algunos consejillos, en primer lugar, seamos objetivos y enseñemos a nuestro entorno a serlo, con objetividad conseguiremos separar lo importante de lo “verdaderamente importante”, en segundo lugar, necesitamos aprender a vivir con poco, se llama austeridad y casi nunca lo practicamos, más bien al contrario … , en tercer lugar, debemos potenciar y fomentar la cultura del esfuerzo, ya sé que es difícil porque vivimos en la sociedad de la inmediatez y esto implica esforzarse poco, pero hay que intentarlo, y finalmente el mundo necesita que seamos generosos y solidarios, y me refiero a entender la generosidad y la solidaridad en un sentido amplio.

Debemos hacer foco sobre todo en la educación y la pedagogía, en enseñar a nuestras futuras generaciones de “personas” que lo realmente importante son los valores que deben regir nuestra convivencia, en las escuelas de nuestros hijos deben priorizarlo, pero también en los demás entornos como la familia o la sociedad en general.

A mí personalmente, me gusta utilizar películas o historias que hablan de valores y principios importantes para la vida, a veces una fábula o un cuento clásico como “La cigarra y la hormiga” para hablar de esfuerzo y el trabajo o “Pedro y el lobo” para hablar de la mentira, pueden ser suficientes para entrar en la mente de los que te rodean y conseguir que reflexionen y aprendan algo, y te las recomiendo encarecidamente.

Si has hecho foco en potenciar tu marca personal no olvides los valores, porque irán de la mano de ésta siempre, el consumidor demanda cada vez más, a las marcas que llevan en su ADN valores positivos, recuerda que, la mejor forma de enseñar a los que te rodean es predicar con el ejemplo, porque como decía el pensador y político indio Mahatma Gandhi, “Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino